Enamórate de ti.

Enamórate de ti.

 

Tal vez te digas… ¡Vaya, menuda tarea esta de enamorarme de mí mismo!

¿Te confieso un secreto?… ¡es más fácil de lo que parece!

Empecemos diciendo que el amor tiene muchas dimensiones y se puede desarrollar en cualquier ámbito de la vida, sin embargo, solamente puede suceder si tiene buenas raíces, y estas raíces tienen que construirse en el amor propio, en tu autoestima. Sin una buena autoestima, la vida se convierte en algo triste, negativo y frustrante. Tratamos de llenar los vacíos de nuestra falta de autoestima con elogios ajenos que por desgracia no son suficientes, y buscamos resultados en un cuerpo perfecto, una pareja que poder presumir, los mejores lujos, lugares exóticos que visitar o tal vez en grandes logros profesionales, todo lo anterior siempre buscándolo fuera de ti. Pero al final, sin un amor propio fuerte y sano, nada nos podrá llenar ni hacer felices.

¿Te resulta familiar? Pues bien, cuando nos queremos y empezamos a tener una buena relación con nosotros mismos todo cambia.

El primer amor es con uno mismo, ya que no podremos amar a nadie si primero no nos amamos a nosotros mismos.

Ámate a ti en primer lugar y disfruta todas las cosas que la vida tiene para ti, porque la vida está llena de regalos que se presentan cada mañana, cada día, a cada instante.

Enamórate de la vida, de sus rincones, de su gente, de sus aromas, de sus colores, de los sorprendentes amaneceres y atardeceres que te presenta día con día. Enamórate de cada una de las experiencias que vives. Enamórate de ti mismo hasta el punto que siempre quepa para ti más ilusión, más amor y más disfrute. Enamórate hasta el punto de seguir cada día siendo como aquel niño que se deja sorprender por todo, siempre abierto a más experiencias, a más personas y más historias que hagan que merezca la pena existir.

Anda… enamórate de ti.

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